DESOLACIÓN

Lucía Stuardo H.

Cuando grito…¡Te amo!

Mi voz suena, vibra,

Y el sonido se quiebra,

Se esfuma, se evapora,

Como el rocío al sol de la mañana,

Se queda suspendido en el aire,

Y el eco devuelve mi voz a mis oídos.

No hay oídos  que escuchen ya mi voz,

Ni otras voces que contesten mi llamado,

Todo el amor que tengo aquí guardado,

Se envejece conmigo, en el silencio,

Y me pesa tener que transportarlo,

De un lugar a otro, sin destino,

Sin saber donde pueda ya dejarlo

O esconderlo en el olvido.

Mi espalda está curva por el peso,

Mis huesos ya se quejan del esfuerzo

Yo no tengo un lugar para el reposo

Y mi invierno llega silencioso.

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